Tras 26 años de negociaciones, el acuerdo entre la UE y Mercosur fue finalmente firmado en Asunción. Se trata de un primer paso histórico, pero todavía no el final del camino: la parte comercial requiere la aprobación del Parlamento Europeo, y la implementación plena del acuerdo depende además de la ratificación en los parlamentos nacionales. En otras palabras, pese al hito simbólico y político que representa la firma, aún quedan obstáculos significativos antes de que el acuerdo pueda entrar en vigor en su totalidad.
El camino hacia el acuerdo fue largo y tortuoso, que se vio interrumpido en numerosas ocasiones y estuvo a punto de fracasar. Para ilustrar la magnitud temporal del proceso, basta recordar que un estudiante que escribió su tesis de licenciatura sobre el acuerdo terminó convirtiéndose en profesor titular, en el apogeo de su carrera académica, cuando finalmente se firmó.
Existen sólidos argumentos económicos para el acuerdo UE-Mercosur; sin embargo, al final, parafraseando la famosa frase atribuida a un estratega de la campaña electoral de Bill Clinton, fue “la geopolítica, estúpido”, la que finalmente impulsó la conclusión de las negociaciones y la firma del acuerdo. Los argumentos a favor y en contra del acuerdo llevaban mucho tiempo sobre la mesa, pero, en última instancia, fueron las presidencias de Donald Trump las que terminaron actuando como su inesperado “partero”.
El primer borrador del acuerdo se presentó, para sorpresa de muchos observadores, en junio de 2019, durante la primera presidencia de Donald Trump. Cuando las negociaciones posteriores volvieron a estancarse durante años, tras la reelección de Trump, en diciembre de 2024 se presentó un borrador revisado, que siguió generando reservas en algunos Estados miembros de la UE. Se puede especular hasta qué punto la agresiva política comercial del gobierno de Trump contribuyó finalmente a reunir una mayoría cualificada a favor del acuerdo en el Consejo Europeo.
Hay que distinguir entre el significado material y el significado simbólico del acuerdo. Sin duda, ambas partes esperan obtener beneficios económicos gracias al acuerdo. Pero el valor simbólico es al menos igual de importante. Como lo señaló la presidenta de la Comisión Europa, Ursula von der Leyen, “la importancia de este pacto va mucho más allá de la economía. Se trata de una señal estratégica en un momento en el que se consolidan los bloques geopolíticos y aumenta la fragmentación.” Y el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, subrayó: “En una época en la que el unilateralismo aísla los mercados y el proteccionismo inhibe el crecimiento global, dos regiones que comparten valores democráticos y defienden el multilateralismo eligen un camino diferente. (…) A pesar de visiones distintas, los bloques encontraron puntos de convergencia, demostrando que la cooperación es mucho más ventajosa y eficaz que la intimidación y el conflicto.”
Con el acuerdo, ambas partes marcarían una clara contraposición a la política estadounidense. A diferencia de Trump, el Mercosur y la UE están a favor de una liberalización comercial amplia y la consolidación de sus relaciones comerciales sobre una base jurídica que crea seguridad para empresas y gobiernos. La UE y el Mercosur se refieren al Acuerdo de París, del que Trump ha vuelto a retirar a Estados Unidos. En cambio, la UE y el Mercosur reafirman su validez y se comprometen a cumplirlo.
El acuerdo entre la UE y el Mercosur es un acuerdo basado en una asociación entre iguales que toma en cuenta las preocupaciones del socio. Para cerrar el acuerdo, ambas partes tuvieron que hacer concesiones. En primer lugar, la UE respondió a varias preocupaciones de los países del Mercosur, por ejemplo, en materia de liberalización de la contratación pública (preservando márgenes de preferencia para bienes y servicios nacionales), en el derecho a aplicar tarifas de exportación sobre minerales críticos con el fin de fomentar el valor añadido local, y en la protección de la industria automotriz durante un período de transición más prolongado. Estos ajustes permitieron presentar un borrador revisado en diciembre de 2024. En la fase final, los países del Mercosur, por su parte, aceptaron las demandas europeas relativas a mecanismos de protección del sector agrícola.
Las concesiones no fueron fáciles para ninguna de las dos partes, pero estuvieron guiadas por la voluntad de alcanzar un acuerdo. En la fase final, resulta especialmente destacable el compromiso del presidente brasileño Lula da Silva, así como la paciencia y disposición de los países del Mercosur, que no se dejaron desanimar por las disputas internas ni por los aplazamientos en la firma por parte de los Estados miembros de la UE. Además, desde la perspectiva del Mercosur, cabe destacar que, pese a las marcadas diferencias ideológicas todos los gobiernos del bloque respaldan de manera plena el acuerdo con la UE.
Desde una perspectiva autocrítica, cabe señalar que no todos los gobiernos europeos estuvieron a la altura de las circunstancias. La defensa, a veces excesivamente mezquina, de intereses económicos sectoriales y nacionales legítimos a menudo eclipsó la comprensión de los grandes cambios geopolíticos y geoeconómicos que se estaban produciendo en el mundo. Esto también se aplica a determinados grupos políticos del Parlamento Europeo y a algunas ONG que protestaron contra el acuerdo entre la UE y Mercosur.
La UE sigue siendo un actor relevante, especialmente en el ámbito económico, dentro de la política internacional, pero ha perdido relativa influencia y debe posicionarse en un entorno geopolítico cada vez más conflictivo, con múltiples competidores y adversarios. Para ello, la UE necesita socios, lo que implica alcanzar compromisos para ganárselos. Cuando la UE no aprovecha o no ocupa espacios económicos y políticos, otros actores lo hacen. En América Latina, estos son principalmente Estados Unidos y China, aunque cada vez más también otros países asiáticos. Por ello, el acuerdo UE–Mercosur adquiere una importancia tanto geoeconómica como geopolítica.
Referencias
Ursula von der Leyen, En una época de inestabilidad, el Acuerdo UE-Mercosur fortalece a Europa, El País 17 de enero 2026; https://elpais.com/opinion/2026-01-17/en-una-epoca-de-inestabilidad-el-acuerdo-ue-mercosur-fortalece-a-europa.html
Luiz Inacio Lula Da Silva, El Acuerdo Mercosur-UE es la respuesta del multilateralismo al aislamiento, El País, 16 de enero 2026; https://elpais.com/america/2026-01-16/el-acuerdo-mercosur-ue-es-la-respuesta-del-multilateralismo-al-aislamiento.html
(Las opiniones expresadas en este blog son exclusivamente de los(as) autores(as) y no reflejan necesariamente la posición de la Fundación EU-LAC).