Este estudio, que combina un informe de políticas públicas y un artículo académico, se originó a partir de una convocatoria de la Fundación EU-LAC y CLACSO para realizar una investigación comparativa sobre la desigualdad entre Europa y América Latina y el Caribe.
Los autores, investigadores provenientes del ámbito académico, utilizaron su caja de herramienta de la investigación científica, procurando al mismo tiempo emplear un lenguaje accesible para un público más amplio que el estrictamente académico. Por ello, el texto transita deliberadamente en una frontera entre la accesibilidad amplia y el rigor metodológico.
La desigualdad energética es una manifestación de las brechas estructurales de nuestras sociedades. La implementación de políticas para reducir la desigualdad energética requiere un enfoque integral que combine tres elementos: intensidad (adaptación a los distintos tipos de privaciones), enfoque territorial (dadas las diferencias contextuales) y focalización (dirigidas a grupos sociales particularmente vulnerables). Si bien existen claras interrelaciones entre pobreza económica y desigualdad energética, no se trata de fenómenos plenamente superpuestos. Si no se adoptan políticas públicas - de corto, mediano y largo plazo - con enfoque interseccional, territorial y multidimensional, la transición energética corre el riesgo de profundizar la exclusión. Este estudio ofrece herramientas para diseñar políticas más justas y eficaces que integren energía, equidad y derechos sociales.